Como entrenamiento previo al MAM del próximo domingo, Sagri y yo cogimos los bártulos para pasar el día en Robleluengo (Guadalajara). Este año he tenido la suerte de conseguir dorsal para esta media maratón a la que tenía muchas ganas de acudir y que se agotan en menos de una hora.
Zona de salida y llegada junto al mercadillo solidario:
Minutos antes de comenzar:
Desde abajo impresiona mucho ver a dónde tienes que subir:
Como para no ponerse nerviosa:
El recorrido ya lo tengo más que conocido pero no es lo mismo caminando que corriendo. En todo caso, puedo afirmar que es la media más dura que he corrido y que el tramo final antes de llegar a la cima, por encima de los 2000 m, es especialmente complicado.
Aunque la previsión del tiempo no era favorable, al llegar sobre las 16 h la temperatura era buena y el sol brillaba. Llegamos con tiempo para recoger el dorsal, ver el mercadillo solidario y hacer algunas compras, conocer el pueblo y terminar de prepararme para la carrera que comenzaba a las 17,30.
El ambiente inmejorable y llega el momento de la salida anunciado con un cencerro. A correr!!!! Los 6 primeros kms son relativamente cómodos, subiendo pero suave. A partir del km 7 cada vez es más difícil mantener un ritmo por debajo de los 8 minutos y toca alternar la carrera durante unos metros con el "paseo". En los dos últimos kms antes de llegar a la cumbre comienza a llover, lo que hace más peligroso el ascenso en la zona de canchal. Pero entre todos nos vamos ayudando, dándonos las manos, guiando a los que nos siguen por dónde deben pisar... Y por supuesto animando a los que ya están de vuelta, impresionante verlos correr.
Llego a la cima en 1,53 h contentísima, con "el grupo del jamón". Todos los años participan en la prueba llevando una pata de jamón de la que dan buena cuenta en la cumbre. Además, se pasan la prueba animando a todos los corredores, cantando... son increíbles.
¡Ahí está el jamón!
"La cabra tira al monte y el jamón al Ocejón, chimpón"
También llegué de barro hasta las orejas:
Después, ducha helada pero muy reparadora y a resguardarse del chaparrón que deslució el final de fiesta. A la vista del mal tiempo no nos quedamos a la cena ni a la entrega de premios, pero sin duda me quedan ganas de volver. Espero que sea con muchos de vosotros.
Este año la organización colaboraba con una ONG que protege a niñas de la ablación genital. Para ello, con la inscripción comprábamos una pulsera hecha por estas niñas, preciosa.